El problema: captar cuesta un mes de trabajo que nadie paga
Cuando una agencia o un community manager quiere ganar un cliente, el proceso suele ser el mismo: una reunión para conocer el negocio, otra para presentar la propuesta, un plan de comunicación redactado a mano, un primer mes de contenido de muestra y varias vueltas de correos. Son horas que solo se recuperan si el cliente firma. Si no firma, se han regalado.
Y el cliente, mientras tanto, decide a ciegas. Ve un presupuesto y una presentación, pero no ve el trabajo. No sabe qué va a recibir cada mes ni cómo va a sonar su marca. Por eso la conversión de lead a cliente es baja y el precio se negocia a la baja: está comprando una promesa.
La idea: hacer el onboarding en la primera llamada
En ōrbita el alta de una empresa es un chat guiado sobre el negocio, sus clientes y su tono. Está pensado para que lo responda quien conoce el negocio, y quien mejor lo conoce es el propio cliente. Así que el método es simple: en la primera llamada, en vez de tomar notas para redactar algo después, abres el alta de la empresa y vais respondiendo juntos. Si el cliente tiene web, ōrbita la lee y precarga parte de las respuestas, y la conversación va todavía más rápida.
Si prefieres no hacerlo en directo, la alternativa es enviarle el enlace para que lo rellene él antes de la llamada. Funciona igual, pero se pierde la parte más valiosa: escuchar cómo describe su negocio, sus clientes y lo que le preocupa. Ese contexto es el que te permite vender bien después.
Cómo es el chat, qué pregunta y qué hace con la web del cliente está en la guía del onboarding.
Al colgar: estrategia, primer mes y presupuesto
Cuando el chat termina, ōrbita redacta la estrategia de comunicación de esa empresa y sus primeras propuestas de contenido. No es una plantilla: sale de lo que el cliente acaba de contar, de su web y, si ya se han añadido, de su catálogo y de las preguntas que le hacen sus clientes.
Lo que puedes poner encima de la mesa en la misma reunión, o en un correo a los diez minutos de colgar:
- La estrategia de comunicación, compartida por un enlace de solo lectura. El cliente la abre sin crear cuenta y ve su propuesta de valor, su cliente ideal, el DAFO, el posicionamiento, la voz de marca, los pilares de contenido y las redes recomendadas. Qué contiene y cómo se comparte: la estrategia de comunicación.
- Las primeras propuestas de contenido, cada una con el porqué, la audiencia a la que habla, el guion y el texto para cada red. Es la muestra de trabajo que antes costaba una semana. Cómo se ven y cómo se trabajan: propuestas de contenido.
- El presupuesto, que ahora acompaña a un trabajo visible. El cliente no compra una promesa: compara lo que ve con lo que paga.
Qué cambia en la venta
La conversión sube porque el cliente entiende exactamente qué va a recibir. La objeción habitual (“a ver qué me haces primero”) desaparece: ya lo ha visto.
El precio se defiende mejor. Cuando el trabajo está delante, la conversación deja de ser sobre horas y pasa a ser sobre resultado. Y la agencia sabe que ese cliente le va a costar una fracción del tiempo que le costaba antes, así que puede aceptar tickets que antes no salían rentables.
Puedes regalar el primer mes. Es una de las ofertas más potentes que puede hacer una agencia y en ōrbita no cuesta casi nada: el plan y las propuestas ya existen, solo falta que el cliente conecte sus redes o que tú las programes. Un mes de contenido real, publicado, es mejor argumento que cualquier presentación.
Se acaba el trabajo a fondo perdido. Si el cliente no firma, has dedicado una llamada. Nada más.
Después de la firma
Con el cliente dentro, el flujo es el normal de ōrbita: cada mes llegan las propuestas de esa empresa redactadas, tu equipo las revisa, retoca y programa, y ōrbita publica. Si quieres que el cliente apruebe desde el calendario, lo invitas a su empresa con nivel Lectura: ve cada propuesta con su previsualización y comenta en el mismo hilo, sin poder publicar. Los niveles y cómo invitar: colaboradores y niveles de acceso.
Y si algún día ese cliente deja la agencia, puedes transferirle la propiedad de su empresa con todo el histórico. También al revés: un cliente que ya usaba ōrbita puede cederle su empresa a la agencia que contrata. El know-how no se pierde en ninguna de las dos direcciones.
Lo que este método no hace
No sustituye la reunión de descubrimiento: la convierte en algo útil desde el primer minuto. No genera imágenes ni vídeo, así que la muestra es de textos, guiones e ideas; el material lo pone el cliente o la agencia, desde sus archivos o desde Canva. Y no decide por ti: cada propuesta se revisa antes de programarla, y la relación con el cliente sigue siendo tuya.
Para ver qué hace ōrbita por una agencia más allá de la captación: ōrbita para agencias. Para el caso del freelance: ōrbita para community managers.